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10 libros imprescindibles para pasear por la literatura infantil y juvenil chilena

(fotomontaje)

Chile… Un país que no está en guerra. Un país que está hablando. Por eso, la decisión de acompañar ese movimiento leyendo publicaciones de autoras y autores de LIJ. Alguna novedad y mucho “no tanto” que vale la alegría conocer. No se las pierdan. Porque el arte puede ser refugio y sostén.

Michele Petit escribe en su libro Leer el mundo: “Leer sirve para encontrar fuera de sí palabras a la altura de la propia experiencia, figuraciones que permiten poner en escena, de manera distanciada o indirecta, lo que se ha vivido, en particular, en los capítulos difíciles de cada historia. Para desencadenar súbitas tomas de conciencia de una verdad interior, que se acompañan de una sensación de placer y de la liberación de una energía atascada. Leer sirve para descubrir, no por razonamiento sino por un desciframiento inconsciente, que lo que nos atormenta, lo que nos asusta, nos pertenece a todos”.

Para empezar, dos mujeres

La jardinera. Un poema de Violeta Parra ilustrado por Paloma Valdivia. Santiago de Chile: FCE, 2018

La jardinera. Un poema de Violeta Parra ilustrado por Paloma Valdivia. Santiago de Chile: FCE, 2018
La jardinera. Un poema de Violeta Parra ilustrado por Paloma Valdivia. Santiago de Chile: FCE, 2018

“Para mi tristeza violeta azul,

Clavelina roja pa´mi pasión

y para saber si me correspondes

deshojo un blanco manzanillón.

Si me quieres mucho, poquito, nada,

Tranquilo queda mi corazón.”

La música con los pentagramas y los acordes para agarrar la guitarra y cantar. Las ilustraciones de Paloma Valdivia que piensa que la ilustración es clave en los libros para niños y niñas. Su trabajo, inspirado en Violeta Parra, es hermoso. Cuenta que Violeta y sus canciones fueron y son la banda sonora de su niñez, y que por eso es tan importante para ella ilustrarla. Un libro para cualquier edad desde las personas más pequeñas de la casa hasta las más grandes. Un libro que suena, porque propone e invita a mirar, a leer, a tocar y a cantar. Un libro que apuesta a una experiencia estética, que pone en juego todos los sentidos, porque también se saborea.

Para Violeta Parra las flores eran sanadoras y eso aparece en este trabajo de Valdivia, quien estuvo trabajando en este libro durante dos años aproximadamente. “Esta canción es una metáfora sobre cultivar nuestro jardín interior”, dice. El libro se publicó con el apoyo de la Fundación Violeta Parra y el Museo del mismo nombre.

Recomendado para personas niñas, jóvenes y adultas.

La mujer de la guarda, escrito por Sara Bertrand, ilustrado por Alejandra Acosta. Bogotá: Babel libros, 2016

La mujer de la guarda, escrito por Sara Bertrand, ilustrado por Alejandra Acosta. Bogotá: Babel libros, 2016
La mujer de la guarda, escrito por Sara Bertrand, ilustrado por Alejandra Acosta. Bogotá: Babel libros, 2016

“¿Estaría soñando? No era cualquier hombre. ¡Era su papá!

La mujer más bella del mundo se acercó a pasos cortos, como si caminara sobre un andamio. Todavía le relucían las yemas de los dedos cuando le tomó las mejillas y sonrío. Eso fue todo. Después, subió a su caballo y se alejó.

Ni tuvo tiempo de protestar, porque su padre se quejaba. Entonces, corrió a su lado.”

La historia está inspirada en un cuento popular de la tradición popular tibetana de una mujer que todo lo ve y que aparece en un caballo azul allí donde más la necesiten.

En La mujer de la guarda tenemos una abuela, la de Jacinta, que es la que cuenta el encuentro entre su nieta y la mujer más bella del mundo montada en el caballo azul. Y nos invita a seguir buscando ese azul durante toda la historia. Jacinta espera y quienes leemos, esperamos con ella, encontrarse con ese azul para decir lo que está silenciado, para contar cuánto extraña a su mamá, para hablar de su deseo de jugar, para decir lo que piensa sobre las mamás que se mueren, sobre los papás que se esconden. La historia de Jacinta y sus hermanos.

Este libro, el primero de la colección Frontera ilustrada publicado por editorial Babel, tiene una edición cuidada y hermosa de María Osorio, tiene una estructura que apuesta a esa entrada desde la ilustración. Ocho dobles páginas dibujadas al inicio, cincuenta y dos páginas llenas de palabras impresas y luego otras ocho dobles páginas ilustradas. Pero no crean que esas ocho páginas de inicio y de cierre se pueden pasar rápido, de ningún modo. Hay que detenerse, entregarse. Una historia que invita a pensar, a hacerse preguntas, a decir.

Una historia en la que entramos de la mano de las ilustraciones expresivas de Alejandra Acosta, en azules y negros cargados de tramas, que nos proponen una atmósfera inquietante, y de la que salimos, y en esa salida se pueden ver brotes y flores en donde solo había bruma.

Recomendadísimo para niñas, niños y jóvenes.

Dos de listas

Mi lista de envidias, de Irene Bostelman y Catalina Silva Guzmán. Santiago de Chile: Gata Gorda Ediciones, 2014

“Algo me duele en alguna parte cuando la Cami saca su colación de una bolsa de tela con florcitas rojas y negras. Desde ahí sale un queque de amapolas o un pan con dulce de moras.

El otro día trajo galletas de avena y miel.

¿Cómo voy a envidiarla si ella siempre me convida?”

Así empieza este libro maravilloso desde el troquelado de la tapa, en donde podemos estar un rato largo maravillados. Para luego entrar y encontrarnos con una maravilla en la página de legales que incluyen un comentario de Cristián Turdera sobre la edición de libros álbum: “El proceso de un libro álbum necesita indefectiblemente 4 de figuras: editor, escritor, ilustrador y diseñador. Si alguna falla, no funciona.”

Luego, texto e imágenes nos meten de lleno en la vida de esta niña que piensa y vive lo que le pasa con las cosas y las personas que rodean a su amiga Cami. Texto e imágenes cargadas de ternura y humor. Las ilustraciones, bordadas, cosidas, dejan mucho lugar a quien lee, con espacios en blanco y en negro. Silencios, espacios vacíos, costuras que van armando la historia.

¿Cuántas veces sentimos cosas que no sabemos cómo nombrar? ¿A quién no le ocurrió alguna vez? Un libro bello en cuyo colofón se puede ver la misma silueta de la casa que se ve en la tapa, en el que cuentan que Juan Pablo de Gregorio diseñó la tipografía de interior que se llama Chúcara. Recomendado para lecturas compartidas a cualquier edad, desde el jardín hasta siempre.

Baguala, escrito por Elena Roco Hederra, ilustrado por Isabel Margarita Zambelli Matte. Valparaiso: Quilombo ediciones, 2013

Baguala, escrito por Elena Roco Hederra, ilustrado por Isabel Margarita Zambelli Matte. Valparaiso: Quilombo ediciones, 2013
Baguala, escrito por Elena Roco Hederra, ilustrado por Isabel Margarita Zambelli Matte. Valparaiso: Quilombo ediciones, 2013

“Soy buena para algunas cosas. Y de todas esas cosas que hago bien, me dicen que no hay ninguna que sirva para algo… o por lo menos aún no lo descubro.”

Así comienza este libro que es una delicia. Expresividad, amor y sorpresa. Un libro que nos interpela sobre qué es lo que nos gusta y qué es lo que hacemos. Las ilustraciones son muy interesantes. Proponen cambios en el ángulo y de pronto se ven las escenas desde arriba o en primer primerísimo plano de la cara, o solo unas piernas que danzan, partes que nos sugieren un todo.

El libro se financió con el aporte del Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura. En los legales, encontramos que la editorial define su nombre: Un quilombo es un “asentamiento selvático de varias aldeas próximas entre sí, compuestas por grupos libertarios de esclavos fugitivos del Brasil del siglo XVII. Crearon sus propias estructuras sociales y en la selva se entregaron a vivir y a defender lo que creían propio de todos: la libertad para existir.”

Un libro para niños, niñas y jóvenes.

Bichos y pájaros, siguen las listas

El baile diminuto, escrito por María José Ferrada, ilustrado por Sole Poirot. Andalucía: Kalandraka Ediciones, 2012

El baile diminuto, escrito por María José Ferrada, ilustrado por Sole Poirot. Andalucía: Kalandraka Ediciones, 2012
El baile diminuto, escrito por María José Ferrada, ilustrado por Sole Poirot. Andalucía: Kalandraka Ediciones, 2012

“¿De dónde han salido los animales diminutos

que atraviesan la mañana del jardín,

y ahora zumban,

y ahora cantan?

¿Cayeron un día cualquiera de sol?

¿O salieron en fila del ombligo de la tierra?

¿De dónde han salido esos caballos minúsculos con sus alas y violines?

¿Será que un día no eran nada

y luego fueron grillos, gusanos, mariposas?”

Un insecto que no era nada y ahora es. Un libro que invita a observar. A mirar la poesía, que está ahí también, donde antes no había nada. Ante cada nuevo insecto, aparece ese principio donde no era nada y que ahora es… Que nos lleva también a pensar en todo antes y después. En ser y no ser. Me encanta esta propuesta de pensar la existencia.

Las ilustraciones de Poirot son geniales, realizadas con collage y técnicas mixtas, humanizan las caras de estos insectos. El libro nos propone desde la pregunta inicial, nuevas preguntas, y, además, dialoga hermosamente con otros libros de insectos. Les propongo que lo lean junto con El museo vivo de los insectos. Es muy rica la relación entre poesía y ciencia. Y es interesante explorarla.

Un libro que propone un sinfín de lecturas. Recomendadísimo para cualquier edad.

Pajarario, de Alejandra Acosta. Chile: Quilombo ediciones, 2014

Pajarario, de Alejandra Acosta. Chile: Quilombo ediciones, 2014
Pajarario, de Alejandra Acosta. Chile: Quilombo ediciones, 2014

Una bella selección “emotiva-circunstancial" de pájaros que, según se advierte en la cuarta página con una “Nota de edición”, no es una selección lógica.

Es una belleza a dos colores a los que se le suma el color madera de la tapa y el papel vegetal, así, las ilustraciones se van armando entre transparencias, trazos y tramas.

Una cita de Clarice Lispector, bien viene a quienes leen: “No haber nacido animal parece ser una de mis secretas nostalgias. Ellos a veces claman desde el fondo de generaciones y yo no puedo responder sino sintiendo desasosiego. Es el llamado.”

La idea original de este viaje al mundo de los pájaros la tuvo Camila Rojas Contardo y Andrea Maturana nos propone un texto denominado “Bajo un ala” que abre el juego y nos cuenta que los pájaros tienen una intimidad que desconocemos, una vida íntima y privada. Que pocos han tenido la suerte de estar solos con un pájaro. ¿Qué hacen cuando están solos, cuando tienen hambre, sueño? ¿Qué olores huelen? ¿Cómo es su plumaje? Este libro, dice Camila, “honra a la mujer que mira los pájaros”. Y esa mirada es amorosa y nos invita a explorar: el descanso, la carrera, la expectación, la nobleza, la soledad, la espera entre muchos otros momentos. A modo de índice tiene un Orden pajarístico en el que encontramos enumeradas todas las especies que se encuentran en este Pajarario. Este proyecto se financió con el aporte del Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura.

Un libro para volar. Recomendado para niños, niñas y jóvenes. Y adultos también, claro.

Dos de diez

Diez pájaros en mi ventana, escrito por Felipe Munita, ilustrado por Raquel Echenique. Santiago de Chile: Ediciones Ekaré Sur, 2016

Diez pájaros en mi ventana, escrito por Felipe Munita, ilustrado por Raquel Echenique. Santiago de Chile: Ediciones Ekaré Sur, 2016
Diez pájaros en mi ventana, escrito por Felipe Munita, ilustrado por Raquel Echenique. Santiago de Chile: Ediciones Ekaré Sur, 2016

Este es el segundo libro de poemas para niños y jóvenes escrito por Munita. Y es el resultado de una mezcla de sus pasiones: naturaleza, poesía y música. El libro tiene ojos troquelados por donde mirar. Un pájaro y un barrilete se dejan entrever. Y sus tapas se abren de tal modo que pareciera levantar vuelo. Las ilustraciones son una de liviandad poética tremenda: acuarela, tinta, crayón… Conmueve de belleza el trabajo el de Raquel Echenique. Delicadas y con carácter, sus escenas dibujadas tienen un ligero parecido con algunas estampas japonesas.

El libro está dividido en tres partes que incluyen veinte poemas, de los que unos pocos son caligramas. Todo en el libro levanta vuelo.

“En este poema

no cabe una letra

pero si los libros

de la biblioteca.

¿Por qué este poema

se ve tan pequeño

si en verdad es grande

como son mis sueños?”

Este proyecto fue financiado con el aporte del Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura. Recomendadísimo para jóvenes lectores.

Yo tenía diez perritos, escrito por Paloma Valdivia, ilustrado por Carles Ballesteros. Chile: Ediciones Amanuta, 2018

Yo tenía diez perritos, escrito por Paloma Valdivia, ilustrado por Carles Ballesteros. Chile: Ediciones Amanuta, 2018
Yo tenía diez perritos, escrito por Paloma Valdivia, ilustrado por Carles Ballesteros. Chile: Ediciones Amanuta, 2018

Basado en una canción popular, este libro es una invitación a jugar, cantar, y contar.

“Yo tenía diez perritos,

uno se marchó a la nieve,

no me quedan más que nueve.”

La disminución de perritos en esta versión tiene un destino menos trágico para los perritos que mi recuerdo de infancia. Un trabajo hermoso la ilustración de Ballesteros, editada en cartoné, que invita a leerlo y a mordisquearlo también.

Especialmente recomendado para las personas más pequeñas de los alrededores.

Y para terminar esta selección, otras dos mujeres

Ana. Reimaginando El diario de Ana Frank, escrito por Marjorie Agosín, ilustrado por Francisca Yáñez. Santiago: Das Kapital Ediciones, 2015

Ana. Reimaginando El diario de Ana Frank, escrito por Marjorie Agosín, ilustrado por Francisca Yáñez. Santiago: Das Kapital Ediciones, 2015
Ana. Reimaginando El diario de Ana Frank, escrito por Marjorie Agosín, ilustrado por Francisca Yáñez. Santiago: Das Kapital Ediciones, 2015

En su cumpleaños número 12, Marjorie Agosín recibe un regalo que, según cuenta, define su experiencia como escritora y defensora de los derechos humanos. Ambos regalos fueron El diario de Ana Frank y un diario para ella. Ambos llegaron de la mano de su abuelo Joseph Halpern y la acompañan desde entonces. “… no pudieron silenciar todas las voces. Quedó la de Primo Lévi, la de Charlotte Delbo, y para mí, la de Ana. Este libro lo he escrito especialmente para los niños de Chile. Quiero que el recuerdo de Ana permanezca, que la lean, pero no como la víctima más conocida de Hitler, sino como una maravillosa escritora de la época. Una joven adolescente a la que le gustaba mucho jugar, y seguro comer helados, enamorarse, dibujar barquitos, en fin, una gozadora de la vida.”

Una mirada sobre Ana Frank, contándola. Desde las palabras y desde las imágenes, el libro es belleza pura. Al finalizar, hay una cronología que nos permite ubicar a Ana en tiempo y espacio, desde 1929, cuando nace, hasta 1990 cuando los tribunales de Hamburgo confirman que el diario es auténtico.

Como la mayoría de los libros chilenos que conozco, tiene un colofón de colección que proclama: “El acto liberador de la literatura es, para nosotros, un ejercicio democratizador que debe apuntar a enriquecer culturalmente a sus autores y a la realidad den su conjunto.” Además de contar que Ediciones Das Kapital cree que la base del circuito editorial son autores y lectores, quienes trabajaron en el libro y las características del papel, tipografía y cantidad de ejemplares.

Las ilustraciones del libro tienen son delicadas y tienen un especial detalle en las tramas. Telas, paredes, guardas… todos los estampados nos cobijan mientras leemos.

Matilde, escrito por Carola Martínez Arroyo, ilustrado por Power Paola. Buenos Aires: Norma, 2017 (Colección Zona Libre)

Matilde, escrito por Carola Martínez Arroyo, ilustrado por Power Paola. Buenos Aires: Norma, 2017 (Colección Zona Libre)
Matilde, escrito por Carola Martínez Arroyo, ilustrado por Power Paola. Buenos Aires: Norma, 2017 (Colección Zona Libre)

La novela empieza con un epígrafe de Neruda y está dedicada a Carlos Paredes, a su memoria, y a toda la juventud que sigue luchando en Chile para que nunca más.

Matilde es la primera novela de Carola Martínez Arroyo. La escritora vive en Buenos Aires hace muchos años, pero nació en Chile, donde transcurre la historia en la época convulsionada de la dictadura de Pinochet.

Matilde es una niña de 8 años que tiene una gata que se llama Estrella y vive preguntándose con angustia y miedo sobre qué le ocurrió a su padre, entre los silencios de su abuela y su madre, y las aventuras y juegos propios de una niña de esa edad que va a la escuela, juega, corre, se pelea, se amiga. Tiene recuerdos del último día compartido con su papá, pero con el tiempo la nitidez se le va escapando.

Ella busca respuestas y se queja de que nadie le cuenta nada. Luego de los 17 capítulos, hay un apartado denominado “Y el tiempo pasó” y un epílogo. La historia de la niña de zapatos de charol amante de las figuritas Sarah Kay es la historia de Matilde, pero también es la de muchas otras personas que vivieron en Chile durante la dictadura.

“-Abuela, ¿mi papá no estará en la playa? Mi mamá dice que el mar es lo que más le gusta.

-No, Mati, no está en la playa.

– ¿Y cómo sabes?

-Mati, no me preguntes cosas que no puedo explicarte.”

En el apartado “Y el tiempo pasó”, la historia sigue ilustrada por Power Paola, que cuenta en imágenes como siguió el devenir de Matilde. Me gusta mucho esta apuesta. El dibujo de Power Paola arma una suerte de viñetas a doble página en donde seguimos escuchando las voces protagonistas.

Hasta aquí esta selección chilena. En fútbol “la chilena” o “chalaca” es una jugada espectacular que consiste en patear la pelota muy alto con el cuerpo a 90 grados, subiendo las piernas adelante y empujando sobre el cuerpo sin tocar el piso. Es usada como defensa para sacar la pelota del arco o para marcar un gol. Ojalá que estas lecturas sean cobijo, resguardo, gol y posibilidad de salida.

* Nota: Estos libros se consiguen en Argentina en librerías especializadas en literatura infantil y juvenil.

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Cuando además de víctima de violencia machista eres extranjera

EPA/RAINER JENSEN/Archivo (RAINER JENSEN/)Berlín, 28 may (EFE). - Le conoció en una fiesta. "Era una persona maravillosa. Me enamoré de verdad", dice Y. una vida después. Le siguió una boda, la salida de Cuba, un nuevo comienzo en Alemania, el nacimiento de su hijo. Y luego años de maltrato, desesperación y soledad. De miedo a que un divorcio supusiese, por ser extranjera, perder a su hijo y tener que volver a su país. Hasta que encontró un punto de apoyo y las fuerzas para empezar de nuevo.Al principio "era puro amor", relata a Efe, "una relación normal, bonita". Pero luego la cosa se "puso fea, cuando nació A.". Él cambió de la noche a la mañana y empezó el maltrato psicológico, con ella aún en la cama del hospital. "Vivía con pánico, un estrés tan grande. Tenía miedo a todo. Quería volar. Tener alas y salir volando", recuerda."Viví diez años en un infierno", relata Y., que prefiere no revelar su nombre ni el de su hijo, pero sí contar su historia para ayudar a todas las mujeres latinoamericanas y extranjeras que se encuentran en su situación y necesitan dar el primer paso. No son pocas.CIFRAS OFICIALES Y "CIFRAS OSCURAS"Según el Ministerio de Familia, Tercera Edad, Mujer y Juventud, en 2018 se registraron en Alemania 140.755 denuncias por violencia en la pareja y casi el 82 % de las agredidas fueron mujeres. Hubo 142 víctimas mortales. Una cada dos días y medio.Cerca del 30 % de las víctimas, según la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA), son extranjeras, un colectivo especialmente afectado por esta lacra porque la proporción entre la población general se sitúa en torno al 13 %.Conscientes del problema, cuando el Ministerio de la Mujer puso en marcha en 2013 el "Hilfetelefon" (08000 116 016), la línea gratuita de atención a las mujeres víctimas de violencia, contempló que contase con traductores simultáneos a varios idiomas.Pero las extranjeras apenas recurren a esta opción. Un portavoz del ministerio dijo a Efe que algo menos del 4 % de las 143.020 asesorías que ha proporcionado ese teléfono entre 2013 y 2018 ha sido en otro idioma (la mayoría en árabe, ruso y farsi/dari).En esos cinco años se han realizado 428 en español, en una trayectoria ascendente: a las 18 de 2013 siguieron las 37 de 2014, 41 en 2015, 61 en 2016, 119 en 2017 y 152 en 2018.Varias ONG y asociaciones de mujeres extranjeras ofrecen también ayuda a mujeres víctimas de violencia. Una de las mayores es la Iniciativa de Berlín contra la Violencia (BIG), que realizó en 2018 un total de 4.834 asesorías, de las que sólo 12 fueron en español, explicó a Efe su coordinadora, Miriam Futterlieb.Pero las cifras oficiales no reflejan la realidad del drama. El portavoz ministerial reconoce que hay una "cifra oscura" de extranjeras que sufren maltrato o abusos, pero que no denuncian ni acuden a los servicios de ayuda que proporcionan los gobiernos central, regional y local, incluyendo el Hilfetelefon.El problema es que precisamente las mujeres extranjeras son uno de los grupos más vulnerables porque, además de sufrir violencia, se encuentran fuera de su entorno social y cultural y lejos de sus familiares. Asimismo tienen a menudo problemas con el idioma y, en ocasiones, una fuerte dependencia económica de sus maltratadores.EL EXTRA DE SER EXTRANJERA"El mayor problema para las mujeres extranjeras es la falta del idioma, no tener esa capacidad de entrar en el sistema de ayuda que ofrece Alemania", dice a Efe Sophia Oelsner, asesora legal en la asociación de mujeres latinoamericanas Xochicuicatl de Berlín. Pero no es el único.¿Qué pasaría en caso de separación o divorcio con los hijos comunes (que tienen en muchos casos doble nacionalidad) y con el permiso de residencia?. "También está el chantaje emocional. Eso de 'si vas a informarte, te quito a los niños, no te doy más dinero, te quito el visado o no puedes salir'. También hay ese miedo de lo que podría pasar, esa inseguridad", explica Oelsner.La asesora señala asimismo las "dificultades" económicas de muchas extranjeras al dar un paso adelante "porque las profesiones que han tenido en su países" de origen "no las pueden seguir ejerciendo" en Alemania, por falta de reconocimiento académico. La mayoría o no trabajan o se dedican a "cosas muy básicas".A veces provienen de entornos o países económicamente débiles. Ése fue caso de Y., que pasó de tener tres trabajos como profesora en Trinidad a no poder ejercer en Alemania. De pasar "necesidades existenciales" en Cuba a vivir desahogadamente en Alemania, pero sin autonomía económica: "Lo más beneficioso es una pareja extranjera que no sólo te quiera, sino que también sea un buen hombre y te ayude. Una partecita fue eso y eso nos pasa a muchas mujeres latinoamericanas".Oelsner también menciona el escollo psicológico y cultural. Muchas mujeres latinoamericanas llevan incorporados los "patrones" machistas con los que han sido educadas y se resisten a regresar a casa, decir que sufrió malos tratos y que su entorno familiar les diga: "Eso se aguanta, mi niña".Para la abogada española Mercedes Hervás, el diagnóstico es claro: "Las mujeres latinoamericanas tienen un plus de peligrosidad intrínseco porque se encuentran en situación de desventaja, están en las manos de su pareja".APOYO LEGAL E INSTITUCIONALHervás sabe de qué habla. Tiene más de 15 años de experiencia en Alemania, principalmente en Derecho de Familia y Extranjería. "El primer problema para las mujeres, para todas las mujeres en Alemania, independientemente de su nacionalidad, es que aquí no existe una ley de violencia de género, sino una ley de violencia doméstica".Esta legislación se centra casi exclusivamente en la violencia física, en los daños demostrables y deja de lado otros tipos de violencia, como la psicológica y la económica, mucho más difíciles de probar. "Hay 140.000 denuncias al año y sólo 5.900 órdenes de alejamiento o protección. ¿Hasta qué punto esa ley protege a las mujeres?", se pregunta."La protección legislativa es inadecuada", concluye Hervás, que considera, no obstante, que Alemania cuenta con un buen sistema de protección para las mujeres. "La institucional, por lo menos en Berlín, tiene muchas opciones. Ya quisieran la mayoría de mujeres latinoamericanas en sus países tener una red de caída como la que tienen aquí", asegura esta abogada.Para Oelsner, "el sistema alemán funciona, pero tienes que dar el paso". "Ésa es muchas veces la dificultad que tienen las mujeres latinoamericanas", señala. Ella en Xochicuicatl no da abasto. Asesora legalmente cada año a "entre 16 y 23 mujeres" -sin contar a todas las que van a informarse- y tendría trabajo para dos personas más a tiempo completo en la asesoría legal de la asociación.Y ésas son sólo las mujeres listas para dar "el paso". Hay muchas que piden una primera cita "y ya no vuelven". "Ahí veo que aún no están preparadas. Es un trabajo de aceptación. Es difícil, aún con apoyo". Y subraya que hay una gran "zona gris" de mujeres con estos problemas que no quieren hablar de ello o "ni siquiera lo saben".A su asociación llegan las mujeres latinoamericanas casi siempre por el "boca a boca" y las redes sociales, como los grupos de Facebook, pero también desde asociaciones de mujeres alemanas y de las propias embajadas, con la mexicana a la cabeza, con la que Xochicuicatl tiene "muy buena relación" y cooperación.La Embajada española en Berlín también tiene un protocolo de "atención, asistencia y protección" gracias al acuerdo suscrito en 2015 entre los ministerios de Exteriores e Igualdad para la atención de las víctimas españolas de violencia de genero en el extranjero. Aunque la Consejería de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social indica que los casos son mínimos.CONCIENCIACIÓN SOCIALUna de las grandes diferencias que observa Hervás entre España y Alemania es que aquí el debate en torno a la violencia de género está ausente. En la política, en la sociedad, en los medios. "Creo que falta concienciación, sensibilidad y querer aceptar que hay un problema en una sociedad tan moderna y avanzada como la alemana".El Ministerio de la Mujer sólo difunde datos de violencia machista desde hace cuatro años. La ley ni siquiera habla de malos tratos en clave de género. No hay grandes manifestaciones el 8 de marzo ni concentraciones silenciosas cuando asesinan a una mujer. Y la mayoría de los medios no cubren estos casos, dejándoselos en exclusiva a los tabloides.Para Oelsner queda mucho que hacer en Alemania: "Creo que la política alemana no lo quiere aceptar. Falta mucho tiempo para que llegue otra mirada. Tenemos un problema porque la palabra feminicidio no existe en alemán".No obstante, sus instituciones siguen trabajando para ayudar a estas mujeres. Como a Y., que ha dado grandes pasos en los últimos meses hacia una nueva vida. Contactó con Xochicuicatl, recabó los servicios de Hervás y logró el divorcio. Mientras tanto ha estado recibiendo apoyo psicológico en la ONG Bora y ayudas del Estado.Ahora ha entrado a un piso de alquiler, con su hijo por supuesto, y ha comenzado a trabajar. Son dos "minijobs", empleos de hasta 40 horas semanales. Por algo se empieza. Uno acompañando a un hombre mayor. Otro limpiando en una casa. "No me molesta limpiar la casa, porque lo mío es conseguir el dinero para alimentar a mi hijo, salir adelante", dice esta licenciada en Pedagogía."Me gusta más ésta que soy. Cuando una pasa algo así, todo cambia", asegura Y. Juan Palop

Los coros alemanes, mudos a raíz del coronavirus

Cuando los cantantes del coro de la catedral de Berlín se juntaron para ensayar el 9 de marzo, el nuevo coronavirus no era más que una preocupación lejana.Cinco días después, un integrante del coro, de 80 cantantes, le dijo al director, Tobias Brommann, que no acudiría al ensayo porque había dado positivo por covid-19.En cuestión de dos semanas, unos treinta miembros del coro se habían infectado del virus, mientras que otros 30 presentaban síntomas, incluido el director, que tenía dolor de cabeza, tos y fiebre.Con la pandemia de coronavirus, el canto, y sobre todo el canto coral, se ha convertido en una de las actividades más peligrosas."Tampoco podemos estar seguros de que los que no tuvieron síntomas no se contagiaron, porque no nos hicieron tests serológicos", explicó a la AFP Tobias Brommann.Una preocupación que se acentúa si se tiene en cuenta que 112 personas se contagiaron durante un servicio religioso en la iglesia bautista de Fráncfort, donde los fieles cantaron sin llevar mascarilla.- Historias trágicas -En todo el mundo han sucedido historias trágicas de coros enteros infectados por el coronavirus, como en Ámsterdam, donde 102 personas cayeron enfermas, según los medios.Entretanto, las medidas de confinamiento impuestas por el gobierno alemán en marzo se han ido suavizando, pero el canto continúa estando prohibido en gran medida.Los alemanes pueden reunirse en los parques, ir al restaurante, a la iglesia, de tiendas o incluso a nadar. Pero los coros tienen prohibido ensayar y actuar, y se prevé que el veto siga en vigor durante bastante tiempo.También el instituto de vigilancia sanitaria Robert Koch (RKI) desaconsejó el canto pues su director, Lothar Wieler, aseguró que "las gotas de saliva se propagan especialmente lejos cuando cantamos".- Cantar bajo la ducha -En parte, esos temores se deben a que cuando cantamos, "inspiramos y expiramos muy profundamente". "Así, si hay partículas del virus flotando en el aire, pueden alcanzar los pulmones bastante rápidamente", advirtió Brommann.Cantar produce un alto número de micropartículas potencialmente infecciosas. Según un estudio publicado el año pasado en la revista Nature, pronunciar "aaaaahhhh" durante 30 segundos produce el doble de partículas de las que se expulsan durante 30 segundos de tos.Muchos cantantes temen por su futuro. Cinco de los famosos coros masculinos de Alemania escribieron una carta al gobierno explicándole la delicada situación en la que se encuentran y pidiéndole que actúe para salvarlos.En el barrio berlinés de Schöneberg, los ensayos del coro de la iglesia de los Doce Apóstoles se interrumpieron hace más de dos meses y medio.La soprano Heike Benda-Blanck, de 59 años, que forma parte del coro desde hace diez, está muy aburrida. "Lo extraño", admite. "Podemos seguir cantando bajo la ducha, pero no es lo mismo", ironiza.El instituto de medicina de los músicos de la Universidad de Friburgo actualizó sus recomendaciones y aconseja limitar el número de personas dentro de una habitación y la duración de los ensayos, así como guardar una distancia de 2 metros y que las habitaciones estén ventiladas, además del uso de mascarilla."Es un trabajo en constante evolución", explica el director del instituto, Bernhard Richter. "Por supuesto que los cantantes quieren directivas claras, negro sobre blanco, pero quizá nos toque decir que todavía no sabemos" qué es lo mejor.La Iglesia católica de Alemania propuso a las autoridades que se "cante en voz bajo" durante las misas y restringir el número de feligreses, que deberán mantener una distancia de 1,50 metros entre sí. La Iglesia protestante, por su parte, sigue defendiendo una prohibición completa de los servicios.Además, las autoridades tendrán que vigilar el desarrollo de otros acontecimientos, como los partidos de fútbol, que se celebran a puerta cerrada hasta nueva orden.Cantar también podría provocar que se propague el virus durante conciertos de rock o durante la Fiesta de la Cerveza de Múnich. Y es por ello que todas las celebraciones de este año fueron anuladas.fec-yap/ylf/cac/jvb/mar