Inicio / Últimas Noticias / Lenín Moreno destacó los avances del diálogo con los indígenas y aseguró que la crisis en Ecuador “se va a solucionar muy pronto”

Lenín Moreno destacó los avances del diálogo con los indígenas y aseguró que la crisis en Ecuador “se va a solucionar muy pronto”

Manifestantes montan una barricada durante las protestas de este martes en Quito. REUTERS/Henry Romero (HENRY ROMERO/)

El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, celebró este miércoles el inicio de un proceso de diálogo con el movimiento indígena que protesta contra el aumento del precio de las gasolinas, y dijo que cree que la convulsión social en el país pasará pronto.

Moreno, que trasladó la sede del Gobierno a la ciudad costera de Guayaquil, lejos del asedio de las protestas en Quito, dijo esta tarde que decidió regresar a la capital para tender la mano a los manifestantes indígenas.

“Ya tenemos primeros buenos resultados del diálogo”, precisó Moreno en un mensaje en Twitter, en el que se congratuló de que la movilización indígena de este miércoles se haya deslindado de grupos violentos.

Esos acercamientos se ha producido a expensas de representantes de Naciones Unidas, de la Iglesia y de las universidades, que se han mostrado dispuestos a colaborar para solucionar el conflicto social.

“En Quito recibí el reporte de que las marchas se desarrollan con normalidad. Hermanos indígenas, me alegra que hayan separado de sus manifestaciones pacíficas a los elementos perniciosos”, agregó el gobernante.

En Quito recibí el reporte de que las marchas se desarrollan con normalidad. Hermanos indígenas, me alegra que hayan separado de sus manifestaciones pacíficas, a los elementos perniciosos. Y qué grato es anunciar que los diálogos ya empiezan a dar frutos.#EcuadorPaísdePaz pic.twitter.com/D6NhA0XBfu

— Lenín Moreno (@Lenin) October 9, 2019

“Sin duda esto se va a solucionar muy pronto”, agregó el mandatario, que dijo estar alegre de que el movimiento indígena esté “pensando en mantener la constitucionalidad, la democracia y la paz” en el país.

Recordó que jamás ha ofendido a los indígenas y que, más bien, los ha tratado con “respeto y cariño” y que por ello está dispuesto a dialogar con las comunidades.

“Hermanos indígenas, jamás os he ofendido. Nunca os he ofendido, siempre os he tratado con respeto y cariño y ahora quiero hacerlo nuevamente”, agregó.

El presidente ecuatoriano ha insistido en que está dispuesto a dialogar con los indígenas, aunque ha señalado en reiteradas oportunidades que no dará marcha atrás en la eliminación del subsidio a los combustibles, como le exigen los manifestantes.

Choques entre la policía y los manifestantes durante las protestas de este martes en Quito. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins
Choques entre la policía y los manifestantes durante las protestas de este martes en Quito. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins (CARLOS GARCIA RAWLINS/)

Horas antes, el vicepresidente ecuatoriano, Otto Sonnenholzner, ha informado de que la mediación de Naciones Unidas y la Iglesia Católica ha dado sus primeros frutos y el Ejecutivo y las organizaciones indígenas llegaron al “compromiso” de pactar la ruta de la marcha capitalina y que sea “pacífica”.

De su lado, el secretario general de la Presidencia, José Augusto Briones, remarcó hoy que se han producido acercamientos iniciales con representantes del colectivo indígena para avanzar en soluciones a sus demandas.

Briones indicó que el Gobierno ha preparado un “plan integral” para atender las principales demandas indígenas que busca compensar el incremento de los precios de los combustibles y generar “oportunidades de bienestar reales” en las comunidades.

Sistemas de riego, financiación agrícola, reestructuración e deudas de campesinos, tecnología y maquinaria, centros de acopio de productos del campo, entre otros, forman parte del plan que el Gobierno quiere discutir con el movimiento indígena, explicó el secretario.

Manifestantes participan en una protesta contra las medidas de austeridad del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, en Quito, Ecuador. 8 de octubre de 2019. REUTERS/Carlos García Rawlins
Manifestantes participan en una protesta contra las medidas de austeridad del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, en Quito, Ecuador. 8 de octubre de 2019. REUTERS/Carlos García Rawlins

Remarcó la “disposición para dialogar” del Gobierno con quienes se “manifiestan de manera pacífica”, y añadió que la propuesta oficial ha sido trasladada a los dirigentes indígenas para su análisis.

Por su parte, el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa -a quien Moreno ha acusado de orquestar las protestas en un intento de derrocar a su Gobierno junto al dictador venezolano, Nicolás Maduro-, ha denunciado la represión por parte de la Policía contra los manifestantes en Guayaquil a través de un vídeo publicado en Twitter.

Dos muertos y 800 heridos

El origen de las protestas es la reforma económica anunciada por Moreno el pasado 1 de octubre fruto del acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional para conseguir una inyección de 4.200 millones de dólares para el país.

Los disturbios estallaron dos días después con enfrentamientos entre policías y militares y saqueos, lo que llevó a Moreno a declarar el estado de excepción, que en un principio debía estar vigente 60 días pero el Tribunal Constitucional lo redujo a 30.

Desde entonces, dos personas han muerto -una arrollada por un coche y otra al caerse por un puente, ambos en el marco de las protestas-, decenas han resultado heridas, incluida una persona que perdió un ojo por un perdigón, y cerca de 800 personas han sido detenidas, de acuerdo con el último balance.

Según el Ministerio de Gobierno, la mayor cantidad de los 766 detenidos se registran en la ciudad costera de Guayaquil (177), seguido por la de Quito (163). En repetidas ocasiones, la ministra de Gobierno, María Paula Romo, ha señalado que la mayor parte de personas, especialmente en Guayaquil, fueron detenidas por actos de vandalismo.

Moreno ha ofrecido diálogo aclarando que no recuperará el subsidio al combustible, la medida más polémica del conocido popularmente como “paquetazo”, aunque los manifestantes exigen como requisito para sentarse a la mesa de negociaciones que el Gobierno recupere las ayudas públicas a la gasolina y al diésel.

(Con información de EFE y Europa Press)

MÁS SOBRE ESTE TEMA:

Desestabilización, Rafael Correa y la “brisita bolivariana": la Era de lo imprevisible se instala en América Latina

Tensión en Ecuador: el presidente Lenín Moreno regresó a Quito en medio de las protestas

Chequea también

Mafalda de Saboya, la princesa gentil que vivió rodeada de tragedias en tiempos de fascismo

Mafalda de SaboyaEl 22 de octubre de 1908, la princesa italiana Mafalda María Isabel Ana Romana de Saboya está a un mes de cumplir seis años y corretea con una amiga por uno de los muelles de los astilleros genoveses de Riva Trigoso. Ha nacido noble: segunda hija del rey Víctor Manuel III y de Elena de Montenegro, hermana del futuro (y último) rey de Italia, Humberto II.Corre y ríe, porque en un par de horas botarán un dios de los mares que lleva su nombre: Principessa Mafalda. No conoce el desastre del pasado inmediato… Un año antes, la botadura de su mellizo, el Principessa Jolanda, así llamado en honor a su hermana, fue algo increíble pero cierto: se escoró al deslizarse por los barrales, y siguió viaje ¡hasta el fondo del mar! Un gag usado luego por muchos films cómicos, pero cierto.Todo está listo. El Principessa… no repetirá el desastre. Es un transatlántico perfecto desde sus entrañas hasta sus salones de lujo babilónico. Además de sus 141 metros de eslora (largo) y sus 17 de manga (ancho), sus motores, calderas, sus dos chimeneas, sus dos hélices, el salón comedor de la clase de lujo tiene una maravillosa cúpula de cristal, sostenida por cuatro columnas, y grandes ventanas al mar (una novedad).Pero una sombra aletea entre algunos oficiales y marinos de largo oficio: la superstición. Nunca silbar en el puente de mando, nunca cambiar el nombre de un barco, nunca herir a una gaviota o un delfín…, y nunca bautizarlo con un nombre marcado por el destino. En este caso, la palabra Pincipessa, como el hermano naufragado.Postal del Principessa Mafalda (Archivo marina argentina)A la hora señalada, Mafalda, en brazos y ayudada por su madre, lanza contra el casco una botella de champagne Veuve Cilcquot atada a una cinta con los colores de la bandera de Italia unificada. E la nave va, como en el film de Fellini…Pasan los años. El transatlántico sigue uniendo Italia con la Argentina en catorce días, a 18 nudos por hora (algo más de 33 kilómetros)…, hasta el 25 de octubre de 1927. Casi veinte años de embarcar celebridades –desde Gardel hasta millonarios, políticos de fuste, testas coronadas–, para terminar en el fondo del mar.¿Por qué? Por la soberbia –lo mismo que hundió al Titanic en la noche del 14 al 15 de abril de 1912–: la nave sería reemplazada por otro coloso, el Giulio Cesare, y la empresa armadora descuidó el mantenimiento del Principessa… Tanto, que el capitán Simón Guli se negó a zarpar. Pero el negocio pudo más. Y siguió rumbo al Cuadrante Desastre.Al atardecer de ese día de octubre, frente a las costas de Brasil y a toda máquina –grave error–, la hélice de babor (izquierda) se desprendió al romperse el árbol de transmisión del motor, se estrelló contra el casco, y abrió un enorme boquete en la popa.El agua entró en avalancha. Se lanzó el SOS. El jefe de máquinas se suicidó de un balazo. De las 1.200 almas, sólo se salvaron 78. Una vez más, la superstición y su leyenda se había cumplido.Mafalda de Saboya junto a sus tres hijos (creative commons)Entretanto y muy lejos, aquella princesita Mafalda que lo bautizó con una botella de champagne francés, cumplía 21 años y conocía en Roma al príncipe y landgrave alemán Felipe de Hesse-Kassel (1896-1980), sobrino del ex Káiser Guillermo II. (N. de la R.: “landgrave” era un título nobiliario usado en el Sacro Imperio Romano Germánico y después en los territorios derivados de éste, comparable al de “príncipe soberano”).De rasgos nórdicos, modales y gustos refinados, sospechado de bisexualidad…, y fascista, estos dos últimos datos no hicieron retroceder a Mafalda: se casaron el 23 de septiembre de 1925 en el Castillo de Racconigi, Turín, bastión de los Saboya.Vasta luna de miel en cada rincón de la Riviera itálica, mansión en Villa Polissena, dentro de las tierras de Villa Saboya, diseñada por el novio, y nacimiento de cuatro hijos: Mauricio, Enrique, Otto y Elizabetta.En 1922, después de la Marcha sobre Roma con el grotesco gesticulador Benito Mussolini a la cabeza de sus camisas negras –el fascismo en acción–, el rey Víctor Manuel III lo nombra presidente: un modo desesperado y equívoco de superar la crisis económica y social, y salvar a la monarquía.En la década del 30, el viejo corazón camisa negra de Felipe, idólatra de Mussolini, vuelve a latir con fuerza, y se afilia al Partido Nazi. Con premio: lo nombran, por su prosapia y fidelidad a la cruz gamada, gobernador de la provincia de Hesse-Nassau.Primer quiebre de la pareja: Mafalda, enemiga del fascismo, se opone al nombramiento, que además implica abandonar Italia y hacer pie –y vida– en Alemania. Pero no son tiempos en que la voz de la mujer signifique algo: se mudan en 1934.En 1943 (simetría: simple inversión de números), los aliados invaden Sicilia, obligan a replegarse a las tropas nazis, y descabezan el gobierno de Mussolini, depuesto y encarcelado por Víctor Manuel III. Las tragedias empieza a tejer su última madeja…Hitler, lejos de intuir que el Tercer Reich para un milenio se acabará como la luz de un fósforo, furioso por lo que llama “la traición del rey”, decreta y pone en marcha la Operación Abeba: caza de la familia real italiana a cualquier precio.Mafalda está en Sofía (Bulgaria) para asistir al entierro del rey Boris III, y no sospecha el peligro del avance aliado. Se cree a salvo de todo. ¿Qué puede pasarle, casada con un alemán miembro del Partido Nazi, y funcionario? Pero muy otra, y sombría es la verdad. Felipe de Hesse-Kassel (Creative commons)Ignora que Felipe, por orden directa del führer, está en la cárcel por no haber informado la caída de Mussolini, y lo peor: también ignora que su cabeza tiene precio. El 21 de septiembre de 1943 llega a Roma, se encamina al Vaticano, donde están refugiados sus hijos, rechaza la protección que le ofrece el Papa, y retorna a Villa Polissena. Decisión fatal. Al otro día, la Gestapo cae sobre ella.Prisionera, la llevan en avión a Alemania bajo la promesa de que allá podrá encontrarse con su marido. ¡Trampa! La acusan de traición y la mandan al campo de exterminio de Buchenwald, y allí la confinan en la Barraca 15 de Aislamiento bajo un nombre falso: Frau von Weber, y le prohíben revelar su identidad.La cuidan una testigo de Jehová y una prostituta. Le asignan un menú “de privilegio”: pan negro, manteca, algo negro parecido al café –sin azúcar– y sopa de carne y cebada.Trabaja todo el día como una devota enfermera.., hasta el 24 de agosto de 1944. Ese día llueven bombas aliadas sobre el campo. La barraca se derrumba. Ella se refugia en un pozo, pero la herida es grave: fractura expuesta en un hombro, y el brazo lacerado por esquirlas y escombros. Se lo amputan. La operación es larga y sangrienta. No sobrevive.Muere tres días después. La entierran en una fosa común como “262, mujer desconocida”. Encontrada mucho después por los obreros italianos prisioneros que la sepultaron, e identificada, yace en la cripta familiar del Schloss Friedrichshof, Castillo de Kronberg, Hesse, Alemania.Según aquellos que la conocieron, “era buena, linda y gentil”. Extraño destino. Un barco, una mujer, dos tragedias. Separados por fechas, kilómetros y circunstancias. Pero de algún modo, inseparables.SIGA LEYENDOAlemania turbulenta y la psicosis del nazismo: tres miradas singulares desde el cineGeorge Grosz, el artista alemán que enfrentó a los autoritarismos utilizando su pincel como “fusil y sable”

Debemos estar orgullosos del debate

Vimos un debate mucho más interesante que el del pasado domingo. Mucho más abundante en propuestas y en chicanas.Mauricio Macri intentó apoyarse en José Luis Espert y Alberto Fernández en Roberto Lavagna. Todos saludaron a las madres en su día.En general se los vio más cómodos y preparados.A Nicolás del Caño se lo percibe más enojado y con un discurso para los propios. Utiliza el “pibes y pibas” como guiño a su espacio de pertenencia. Eleva el volumen y parece no querer cercanía con ninguno de los demás candidatos.A Gómez Centurión se lo vio más preparado aunque aún no domina el manejo del tiempo lo hizo mucho mejor que la semana pasada. Desde el comienzo hizo foco en sus 20 propuestas y pareció mucho más sólido. Tiene un gesto de tamborillear los dedos en el atril que es síntoma de ansiedad. Quizás demuestra su lucha contra el reloj.José Luis Espert fue el que mejor se desenvolvió tanto hoy como el Domingo pasado. Usó correctamente el tiempo, utilizó frases punzantes y tiró títulos. Fue evidente su experiencia como profesor y en cámara. Trató de despegarse del oficialismo ante los intentos del presidente de cercanía. Incluso pidió a Macri y a Fernández que se abracen ya que a su parecer son exactamente iguales y llevaron adelante las mismas políticas públicas. Usó corbata roja como símbolo de poder y de objetivos claros.Roberto Lavagna también hizo un mejor papel aunque sigue siendo uno de los más flacos en exposición. Se lo nota reflexivo y con muletillas. Tuvo momentos de intervenciones interesantes pero no ganaron contundencia ni siquiera cuando prometió 2 millones de empleos en 4 años sin precisiones de cómo lograrlo. Utilizó bastante el gesto de la precisión poniendo los dedos juntos al hablar.Alberto Fernández empezó tomando el guante de su dedo índice y restándole importancia en comparación con el índice de inflación que se conoció esta semana. Estuvo menos combativo en un principio pero tuvo que reaccionar a los ataques continuos de Mauricio Macri. El dedo casi no aparece salvo para señalar al presidente a quien se refiere como tal. Muchas veces mencionó su rol de profesor y destacó ser el único abogado entre los candidatos. Tuvo momentos de improvisación y respondió a cada ataque sin evadir ninguna acusación. Se lo vio sólido.Mauricio Macri comenzó pegando y refiriéndose a su compañero de fórmula que no se oculta en clara alusión comparativa con Cristina Fernández de Kirchner. Estuvo seguro, fuerte, elevó la voz y se lo notó vehemente por momentos. A medida que ganaba velocidad en el habla perdía claridad en la dicción. Los cruces y acusaciones con su adversario fueron constantes. Gesticuló mucho y de forma abierta. Mencionó que volvería a debatir en tres semanas aludiendo a llegar a una segunda vuelta. Tanto Macri como Fernández hablaron de reconciliar a los argentinos y de zanjar la grieta pero durante todo el debate la profundizaron lo más posible.Fue un debate enriquecedor en propuestas y en ejercicio democrático y debemos estar orgullosos de haberlo llevado a cabo.La autora es consultora en imagen y comunicación política