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Los agentes de grupos especiales de seguridad deberán pasar un detector de mentiras antes de involucrarse en operaciones sensibles

Telam, Buenos Aires, 08 de octubre de 2019: Foto: Prensa Ministerio de Seguridad

El ministerio de Seguridad puso en marcha este jueves un programa mediante el cual empleará polígrafos -comúnmente conocidos como “detectores de mentiras”- con agentes de grupos especiales a quienes tenga la intención de destinar a operaciones consideradas sensibles.

El anuncio fue realizado por la ministra de la cartera, Patricia Bullrich quien, en un contacto posterior con los medios, dio más detalles sobre su implementación: “Es la primera vez que en la Argentina tenemos estos polígrafos para las cuatro fuerzas de seguridad. El objetivo concreto es utilizarlos en aquellos grupos que puedan formar parte de unidades muy especializadas, sobre todo en aquellos temas de drogas, que es un elemento muy corruptor. O contra el terrorismo, actuando en situaciones muy extremas”, explicó.

En concreto, las “Pruebas de Credibilidad y Confiabilidad” buscarán comprobar “la relación de los agentes con la verdad”. “Si nos da una cantidad de datos importantes, nos permite saber que estamos frente a personas que van a poder trabajar mejor” indicó Bullrich.

Telam, Buenos Aires, 08 de octubre de 2019:  Foto: Prensa Ministerio de Seguridad
Telam, Buenos Aires, 08 de octubre de 2019: Foto: Prensa Ministerio de Seguridad

La ministra explicó a su vez que se realizarán exámenes de rutina a los agentes que estén cumpliendo funciones. En tanto, habrá otros de caracter excepcional en casos donde tengan lugar delitos en el marco de investigaciones, para así lograr identificar a los posibles responsables.

Con respecto a los estudios a los potenciales agentes de grupos especiales, explicó que “en principio será de carácter voluntario", pero “quienes no quieran participar quizás no entren en esos grupos”. "Permitirá saber que esas personas podrán trabajar mejor y enfrentar los riesgos que tiene la lucha contra factores de poder tan fuerte como el narcotráfico”, agregó.

En la “Unidad Poligráfica” trabajarán 10 operadores de las cuatro fuerzas de seguridad: Gendarmería, Prefectura, Policía Federal y Policía de Seguridad Aeroportuaria.

Telam, Buenos Aires, 08 de octubre de 2019:  Foto: Prensa Ministerio de Seguridad
Telam, Buenos Aires, 08 de octubre de 2019: Foto: Prensa Ministerio de Seguridad

“Tenemos agentes encubiertos y muchos mecanismos emblemáticos para operaciones especiales, y esto es una forma muy importante, nueva, será un elemento para mejorar la calidad de los agentes y de los procedimientos que vamos a llevar adelante”, concluyó la funcionaria.

El polígrafo evalúa la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea de los individuos, registrando los cambios que se puedan dar ante distintos estímulos, generados a través de preguntas. El cuerpo suele activar mecanismos de defensa -en forma de adrenalina- cuando detecta situaciones que le generan estrés, como lo puede ser mentir a las autoridades que llevan a cabo el estudio. Al registrar -o no- estas variaciones, los agentes están en condiciones de determinar la veracidad de las respuestas.

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Mafalda de Saboya, la princesa gentil que vivió rodeada de tragedias en tiempos de fascismo

Mafalda de SaboyaEl 22 de octubre de 1908, la princesa italiana Mafalda María Isabel Ana Romana de Saboya está a un mes de cumplir seis años y corretea con una amiga por uno de los muelles de los astilleros genoveses de Riva Trigoso. Ha nacido noble: segunda hija del rey Víctor Manuel III y de Elena de Montenegro, hermana del futuro (y último) rey de Italia, Humberto II.Corre y ríe, porque en un par de horas botarán un dios de los mares que lleva su nombre: Principessa Mafalda. No conoce el desastre del pasado inmediato… Un año antes, la botadura de su mellizo, el Principessa Jolanda, así llamado en honor a su hermana, fue algo increíble pero cierto: se escoró al deslizarse por los barrales, y siguió viaje ¡hasta el fondo del mar! Un gag usado luego por muchos films cómicos, pero cierto.Todo está listo. El Principessa… no repetirá el desastre. Es un transatlántico perfecto desde sus entrañas hasta sus salones de lujo babilónico. Además de sus 141 metros de eslora (largo) y sus 17 de manga (ancho), sus motores, calderas, sus dos chimeneas, sus dos hélices, el salón comedor de la clase de lujo tiene una maravillosa cúpula de cristal, sostenida por cuatro columnas, y grandes ventanas al mar (una novedad).Pero una sombra aletea entre algunos oficiales y marinos de largo oficio: la superstición. Nunca silbar en el puente de mando, nunca cambiar el nombre de un barco, nunca herir a una gaviota o un delfín…, y nunca bautizarlo con un nombre marcado por el destino. En este caso, la palabra Pincipessa, como el hermano naufragado.Postal del Principessa Mafalda (Archivo marina argentina)A la hora señalada, Mafalda, en brazos y ayudada por su madre, lanza contra el casco una botella de champagne Veuve Cilcquot atada a una cinta con los colores de la bandera de Italia unificada. E la nave va, como en el film de Fellini…Pasan los años. 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Debemos estar orgullosos del debate

Vimos un debate mucho más interesante que el del pasado domingo. Mucho más abundante en propuestas y en chicanas.Mauricio Macri intentó apoyarse en José Luis Espert y Alberto Fernández en Roberto Lavagna. Todos saludaron a las madres en su día.En general se los vio más cómodos y preparados.A Nicolás del Caño se lo percibe más enojado y con un discurso para los propios. Utiliza el “pibes y pibas” como guiño a su espacio de pertenencia. Eleva el volumen y parece no querer cercanía con ninguno de los demás candidatos.A Gómez Centurión se lo vio más preparado aunque aún no domina el manejo del tiempo lo hizo mucho mejor que la semana pasada. Desde el comienzo hizo foco en sus 20 propuestas y pareció mucho más sólido. Tiene un gesto de tamborillear los dedos en el atril que es síntoma de ansiedad. Quizás demuestra su lucha contra el reloj.José Luis Espert fue el que mejor se desenvolvió tanto hoy como el Domingo pasado. Usó correctamente el tiempo, utilizó frases punzantes y tiró títulos. Fue evidente su experiencia como profesor y en cámara. Trató de despegarse del oficialismo ante los intentos del presidente de cercanía. Incluso pidió a Macri y a Fernández que se abracen ya que a su parecer son exactamente iguales y llevaron adelante las mismas políticas públicas. Usó corbata roja como símbolo de poder y de objetivos claros.Roberto Lavagna también hizo un mejor papel aunque sigue siendo uno de los más flacos en exposición. Se lo nota reflexivo y con muletillas. Tuvo momentos de intervenciones interesantes pero no ganaron contundencia ni siquiera cuando prometió 2 millones de empleos en 4 años sin precisiones de cómo lograrlo. Utilizó bastante el gesto de la precisión poniendo los dedos juntos al hablar.Alberto Fernández empezó tomando el guante de su dedo índice y restándole importancia en comparación con el índice de inflación que se conoció esta semana. Estuvo menos combativo en un principio pero tuvo que reaccionar a los ataques continuos de Mauricio Macri. El dedo casi no aparece salvo para señalar al presidente a quien se refiere como tal. Muchas veces mencionó su rol de profesor y destacó ser el único abogado entre los candidatos. Tuvo momentos de improvisación y respondió a cada ataque sin evadir ninguna acusación. Se lo vio sólido.Mauricio Macri comenzó pegando y refiriéndose a su compañero de fórmula que no se oculta en clara alusión comparativa con Cristina Fernández de Kirchner. Estuvo seguro, fuerte, elevó la voz y se lo notó vehemente por momentos. A medida que ganaba velocidad en el habla perdía claridad en la dicción. Los cruces y acusaciones con su adversario fueron constantes. Gesticuló mucho y de forma abierta. Mencionó que volvería a debatir en tres semanas aludiendo a llegar a una segunda vuelta. Tanto Macri como Fernández hablaron de reconciliar a los argentinos y de zanjar la grieta pero durante todo el debate la profundizaron lo más posible.Fue un debate enriquecedor en propuestas y en ejercicio democrático y debemos estar orgullosos de haberlo llevado a cabo.La autora es consultora en imagen y comunicación política